Bien aprende quien buen maestro tiene

Un día descubrí
un mundo más allá de mis ojos
al conocer tu mirada.
Esa mirada limpia
que veía más lejos de lo que yo
era capaz de imaginar.

Nada fui hasta entonces.

Conducía mi vida por un camino
cotidiano y convencional,
casi perfecto.
Era tan perfecto que nada dolía,
lo extraño, lo ignoraba
y en ausencia de pensamiento crítico
mi alma simplemente sesteaba.

El día que rozaste mi vida me inundaste
de duda y de poesía,
de sueños viejos de locos filósofos,
de dimensiones paralelas,
de cálculos desenfrenados
y de literatura.

Hoy soy como soy
porque tú un día
enfocaste mis ojos
hacia un infinito
eterno y nebuloso,
hacia lo fugaz y lo constante,
hacia mi yo y el yo de los otros.

Maestro, compañero,
en mi deriva,
me enseñaste a aprender
en un mundo sordo.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. helenfragua dice:

    “Maestro, compañero,
    en mi deriva,
    me enseñaste a aprender
    en un mundo sordo.”…
    Que gran verdad..

    Me gusta

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